ejercito-chile armada-chile fuerza-aerea carabineros-chile
DÍA DE LAS GLORIAS DEL EJÉRCITO
Hoy, 19 de septiembre, Chile celebra las Glorias de nuestro Ejército. Lo hace, como corresponde, al día siguiente de celebrar un nuevo aniversario de nuestra Independencia. Precisamente, esa Independencia se la debemos al Ejército que se batió en Chacabuco y de Maipú y que después constituirá la base del Ejército del Chile independiente.
DÍA DE LAS GLORIAS DEL EJÉRCITO
 
Hoy, 19 de septiembre, Chile celebra las Glorias de nuestro Ejército. Lo hace, como corresponde, al día siguiente de celebrar un nuevo aniversario de nuestra Independencia. Precisamente, esa Independencia se la debemos al Ejército que se batió en Chacabuco y de Maipú y  que después constituirá la base del Ejército del Chile independiente. Más adelante, vendrán muchas otras batallas en defensa de nuestra soberanía: Yungay y las de la guerra del Pacífico desde luego. Todas ellas, glorias de nuestro Ejército. Y están aquellas batallas que no se libraron porque la presencia de nuestro Ejército disuadió a quienes querían aventurarse contra Chile. El Ejército como garante de  la paz. Otra gran gloria.  
 
Pero, también vinieron aquellas otras batallas o intervenciones exigidas para mantener al país de pie, arruinado por la pésima gestión de grupos de civiles que detentaban el poder político. La primera de ellas fue Lircay en 1831 que puso término al período de anarquía que había comenzado  cuando O’Higgins, hostigado por la clase dirigente santiaguina, decidió abdicar en 1823 y así evitar a este país un baño de sangre. Ocho años duraron los experimentos que de haber seguido hubieran terminado en un fracaso total. Fue con el triunfo de Lircay que se inicia la república portaliana que tanto beneficio nos iba a traer. Una gloria de nuestro Ejército. Después vinieron los dos primeros gobiernos del período, de los generales José Joaquín Prieto y Manuel Bulnes. 20 años de gobierno militar que fundamentaron todo el crecimiento posterior.  Gran gloria del Ejército. 
 
Después vino 1924, cuando el país se le cayó de las manos al gobernante en ese momento, Arturo Alessandri Palma. Durante los treinta y tres años previo, el país había vivido en un régimen parlamentario caracterizado por la enorme frivolidad de los políticos de la época y cuyas nefastas consecuencias pudieron ser simuladas por los ingresos que proporcionaba el salitre. Pero, cuando este se derrumbó, ellas quedaron a la vista y fueron las clases más modestas quienes las padecieron hasta el extremo. Alessandri salió del país y al Ejército, acompañado de la Marina, no le quedó otra alternativa que hacerse cargo del país. Lo hizo  por el mínimo de tiempo hasta llamar a nuevas elecciones. Pero, queda para la historia que fue su intervención la que posibilitó al país no desmoronarse y seguir, con dificultades es cierto, su camino. Gloria de nuestro Ejército.
 
Así llegamos a 1973 cuando la imbecilidad de muchos civiles sumada a la acción directamente disolvente de otros, puso al país en el peor trance de su historia independiente, amenazado de caer en la más abyecta de  las miserias y de convertirse en un apéndice la Unión Soviética de entonces. El Ejército, a la cabeza de todas la Fuerzas Armadas y de Orden, dio un paso al frente salvando la libertad y la soberanía del país. Gran gloria del Ejército.
 
Después vino el gobierno de las Fuerzas Armadas y de Orden hasta 1990. Se le pueden hacer muchas críticas, pero no se puede olvidar que la preparación de sus miembros no era para la acción política sino para la acción militar. Tuvieron que improvisarse como políticos por la defección y el fracaso de los civiles que jugaban a hacer de políticos profesionales. Y, aun así, habiendo tomado al país en un estado de ruina, lo entregaron convertido en el más próspero de nuestro continente. Una gloria de nuestras FF.AA. y de Orden con el Ejército a la cabeza.
 
No podría terminar esta breve reseña de las glorias de nuestro Ejército sin señalar su importancia capital en la formación de nuestro país antes de 1810. Un primer ejército de Chile fue formado en 1602 para mantener la paz sobre todo en la frontera que constituía en esa época el río Bío-Bío, y desde ese año comenzó a cumplir su fundamental tarea de ser la columna vertebral del país que de a poco se iba organizando y desarrollando. Si, cientos de años después, quisiéramos resumir la tarea que él ha cumplido en nuestra historia, tenemos que decir eso: que él ha sido la columna vertebral de la patria. Él la ha sostenido erguida en los momentos más dramáticos de su existencia. Por eso, muchas gracias.

Gonzalo Ibañez Santa María