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Volver al siglo XX. Socialismos reales
El 30 de octubre de 1997, con motivo del 80º aniversario de la Revolución de Octubre de 1917, el diario moscovita Izvestia publicó un balance de las muertes provocadas por los regímenes comunistas en todo el mundo. Según el periódico, en los veintitrés países que han estado bajo gobierno comunista se ha asesinado a más de cien millones de personas.
Resulta incomprensible que haya personas que crean que la solución a los diversos problemas políticos, económicos y sociales que están afectando a Chile consiste en volver a los socialismos reales que se pusieron en práctica en varios países del mundo durante el siglo pasado y que continúan existiendo en Cuba, Corea del Norte y Venezuela.
Asimismo, resulta incomprensible que una ideología como la comunista, que no respeta los principios básicos del régimen democrático, que propugna la violencia, que procura el establecimiento de un sistema totalitario, que usa las armas de la democracia para destruir la democracia, y que en los países en los que ha sido instaurada como forma de gobierno solo ha acarreado destrucción, miseria, muerte, desastre económico y humanitario y pérdida de la libertad —y en los que los gobernantes han ejercido el poder con absoluto desprecio por la persona humana— pueda atraer a tantas personas, partidos, movimientos u organizaciones políticas. 
Puede entenderse que el discurso utópico de la creación de un hombre nuevo, que abra paso a una sociedad sin clases ni egoísmos —en la que imperan la justicia, la igualdad, la paz, el bienestar y la armonía— convenza a jóvenes altruistas e idealistas que desconocen la historia universal y nacional, y que no vivieron en el Chile pobre y mendicante de mediados del siglo pasado, pero no a personas educadas e instruidas. 
En la actualidad, el dominio de la izquierda y de las corrientes políticas que adhieren al marxismo en diversos ámbitos de la comunidad nacional, especialmente en los medios de comunicación social y en las universidades —incluso católicas, en las que alumnos cantan «¡Somos los hijos de Guevara, los hijos de Chávez y Fidel… unidos combatiendo hasta vencer o morir!»— es mayor que en ninguna otra época de nuestra historia. 
Lamentablemente los izquierdistas chilenos ni aprenden ni olvidan. ¿No valdría la pena aprender y olvidar?.

Adolfo Paúl Latorre